jueves, 30 de mayo de 2013
288 Horas
Apenas 12 días, apenas 288 horas, y disminuyendo.
Hace tan solo dos meses eso habrían sido grandes noticias; un fantástico verano se abriría a mi, y una serie de horrorosos momentos desaparecerían tras su estela, pero ya no. Ahora se a convertido en la cuenta atrás para volver a esa añoranza, esa soledad, de la que trataba de huir antes, pero ahora de forma totalmente justificada. ¿Tan poco tienen que durar el bienestar, la felicidad, las risas que se evaporan en un beso? Bueno, supongo que es lo que tienen todas las cosas buenas y las malas, que se acaban.
El destino siempre tiende a entretenerse a tu costa, es como un hermano mayor con voluntad sobre todo lo que haces, hará lo que sea para molestarte, hacerte sentir mal, pero cuando realmente vea que le necesitas, se apiadará de ti y te protegerá de todo lo que te hace daño y no es bajo su propia voluntad. Al destino le resulta realmente divertido jugar contigo a dejarte las cosas cerca, tanto que puedas tocarlas, y cuando estés a punto de alcanzarlas te las quitará de un manotazo, ya sea en forma de distancia, o puede que haga que te comas la cabeza y tú mismo dejes de intentarlo, pero al final terminas agradeciéndoselo, porque siempre acabas aprendiendo algo importante.
Sea como sea, estas 288 horas, y disminuyendo, son la forma de mi destino de decirme que aproveche el tiempo, ya que me queda poco. ¿Cómo aprovechar un tiempo que no es tuyo? Tantas cosas que hacer, y tan poco margen para realizarlas todas; y con esto no me refiero a hacer cosas heroicas ni fuera de lo común, si no cosas totalmente cotidianas. ¿Cómo ser capaz de contraer todas las horas que usamos para vivir el día a día? Es imposible. Mi destino ha vuelto a jugármela. Elegir entre mi vida del día a día, monótona y necesaria, y mi razón de vivir, distinta y alegre.
Y mientras pierdo el tiempo en escribir mis pensamientos y mis penas, son ya 287 horas, y disminuyendo.
domingo, 27 de enero de 2013
Un manojo de lágrimas y cristales rotos.
Mi paciencia tiene un límite, y vosotras, con vuestros estúpidos saluditos, vuestras quedadas y preferencias me estáis empezando a cansar. Estoy harta de tanta gente como vosotras que se etiqueta como tu mejor amiga, te cambia por otra y aun así te da el coñazo de preguntarte que te pasa. ¿Quieres saber que coño me pasa? Que llevo topándome con gente como vosotras toda mi vida y mi paciencia está agotada.
Ahora entiendo firmemente a esa gente que prefiere estar sola siempre. Nunca traicionan tu confianza como tantas veces han traicionado la mía Estoy muy furiosa con vosotras. Os creía diferentes. Tres años dándome la vara con no traicionar la confianza y vais y me la claváis por la espalda. Espero que estéis orgullosas de ser lo que ahora sois y en lo que me voy a convertir por vuestra culpa. Habéis aniquilado mi última esperanza sobre la amistad y lo que es el amor. Ya no queda nada. Ni risa, ni alegría ni compartir momentos. Nada.
Supongo que vengo a estar predestinada en esto desde siempre. Desde que nací estaba sola, y por ser algo más mayor, parece que la historia no va a cambiar. Seguiré lamentándome en silencio, seguiré sufriendo en silencio. Creí haber encontrado a las personas en las que confiar, pero no sois más que dos pequeñas mentirosas, restregándome vuestra felicidad por la cara. Restregándome que vosotras nunca vais a estar solas y yo nunca voy a estar acompañada.
¿Por qué es el mundo tan injusto conmigo?
Os lo da todo a vosotras dos, que no habéis sufrido ni un ápice de lo que he sufrido yo, y yo me quedo sin nada.
Vuelvo a tenerlo todo muy claro. No puedo confiar en vosotras, ni en nadie. Solo en mis queridos libros, que nunca me mienten, nunca me dejan, nunca me traicionan, nunca me dañan.
Por eso puede ser por lo que ha dolido tanto. Creí que se podía confiar en las personas, pero no se puede. Ahora no soy mas que un manojo de lágrimas y cristales rotos.
Ahora entiendo firmemente a esa gente que prefiere estar sola siempre. Nunca traicionan tu confianza como tantas veces han traicionado la mía Estoy muy furiosa con vosotras. Os creía diferentes. Tres años dándome la vara con no traicionar la confianza y vais y me la claváis por la espalda. Espero que estéis orgullosas de ser lo que ahora sois y en lo que me voy a convertir por vuestra culpa. Habéis aniquilado mi última esperanza sobre la amistad y lo que es el amor. Ya no queda nada. Ni risa, ni alegría ni compartir momentos. Nada.
Supongo que vengo a estar predestinada en esto desde siempre. Desde que nací estaba sola, y por ser algo más mayor, parece que la historia no va a cambiar. Seguiré lamentándome en silencio, seguiré sufriendo en silencio. Creí haber encontrado a las personas en las que confiar, pero no sois más que dos pequeñas mentirosas, restregándome vuestra felicidad por la cara. Restregándome que vosotras nunca vais a estar solas y yo nunca voy a estar acompañada.
¿Por qué es el mundo tan injusto conmigo?
Os lo da todo a vosotras dos, que no habéis sufrido ni un ápice de lo que he sufrido yo, y yo me quedo sin nada.
Vuelvo a tenerlo todo muy claro. No puedo confiar en vosotras, ni en nadie. Solo en mis queridos libros, que nunca me mienten, nunca me dejan, nunca me traicionan, nunca me dañan.
Por eso puede ser por lo que ha dolido tanto. Creí que se podía confiar en las personas, pero no se puede. Ahora no soy mas que un manojo de lágrimas y cristales rotos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)