Mi paciencia tiene un límite, y vosotras, con vuestros estúpidos saluditos, vuestras quedadas y preferencias me estáis empezando a cansar. Estoy harta de tanta gente como vosotras que se etiqueta como tu mejor amiga, te cambia por otra y aun así te da el coñazo de preguntarte que te pasa. ¿Quieres saber que coño me pasa? Que llevo topándome con gente como vosotras toda mi vida y mi paciencia está agotada.
Ahora entiendo firmemente a esa gente que prefiere estar sola siempre. Nunca traicionan tu confianza como tantas veces han traicionado la mía Estoy muy furiosa con vosotras. Os creía diferentes. Tres años dándome la vara con no traicionar la confianza y vais y me la claváis por la espalda. Espero que estéis orgullosas de ser lo que ahora sois y en lo que me voy a convertir por vuestra culpa. Habéis aniquilado mi última esperanza sobre la amistad y lo que es el amor. Ya no queda nada. Ni risa, ni alegría ni compartir momentos. Nada.
Supongo que vengo a estar predestinada en esto desde siempre. Desde que nací estaba sola, y por ser algo más mayor, parece que la historia no va a cambiar. Seguiré lamentándome en silencio, seguiré sufriendo en silencio. Creí haber encontrado a las personas en las que confiar, pero no sois más que dos pequeñas mentirosas, restregándome vuestra felicidad por la cara. Restregándome que vosotras nunca vais a estar solas y yo nunca voy a estar acompañada.
¿Por qué es el mundo tan injusto conmigo?
Os lo da todo a vosotras dos, que no habéis sufrido ni un ápice de lo que he sufrido yo, y yo me quedo sin nada.
Vuelvo a tenerlo todo muy claro. No puedo confiar en vosotras, ni en nadie. Solo en mis queridos libros, que nunca me mienten, nunca me dejan, nunca me traicionan, nunca me dañan.
Por eso puede ser por lo que ha dolido tanto. Creí que se podía confiar en las personas, pero no se puede. Ahora no soy mas que un manojo de lágrimas y cristales rotos.